Cuentas de Casa

El presupuesto de una familia de Miami: facturas médicas, remesas y tarjetas, sin vergüenza y con números

El presupuesto de una casa que manda remesas y paga tarjetas: el método de las tres columnas

Todos los libros de presupuesto que leí decían lo mismo: "elimina los gastos innecesarios". Y yo pensaba en mi mamá en Maracaibo, que vive de lo que le mando, y cerraba el libro. Ningún libro escrito en este país cuenta con que el 15% de tu sueldo no es tuyo.

Así que armé mi propio sistema. Es una libreta cuadriculada con tres columnas. No tiene nada de especial, pero cuadra, y cuando no cuadra me avisa a tiempo.

Las tres columnas

Columna uno: lo fijo. Lo que se paga igual todos los meses y no se negocia: la renta ($1,650 por un apartamento de dos cuartos en Kendall, y eso porque llevamos años), el carro ($389), el seguro del carro ($212, Miami es caro), los teléfonos ($95), la luz (la pongo como fija en $160 aunque varíe). Total: $2,506.

Columna dos: lo variable. Comida, gasolina, cosas de los niños, medicinas, una salida al mes. Aquí es donde se puede apretar, pero no tanto como la gente cree. Nosotros gastamos entre $1,100 y $1,400 según el mes.

Columna tres: lo que mando. $250 a mi mamá cada mes. En diciembre $400. Esto va en la libreta como si fuera la renta: primero, fijo, sin discusión.

Las tres columnas suman entre $3,850 y $4,150. Entre los dos sueldos entran unos $4,700 después de impuestos. Lo que sobra, entre $550 y $850, es lo que hay para deuda y para ahorrar. Ese número, el que sobra, es el único que importa. Si no lo sabes, no tienes presupuesto, tienes una esperanza.

Por qué la remesa va como gasto fijo

Porque si la pones al final, como "lo que quede", un mes no queda, y entonces la mandas con la tarjeta. Yo lo hice en 2020. Dos veces. Un avance de efectivo de $250 con una comisión de $12.50 y 29.99% de interés desde el primer día. Los $250 que le llegaron a mi mamá me costaron $310.

La remesa como gasto fijo también obliga a una conversación difícil que casi nadie tiene: decirle a la familia cuánto vas a mandar, siempre, y que no va a ser más aunque pidan. Mi mamá sabe que son $250. Si hay una emergencia de verdad hablamos. Pero "emergencia" ya no es cada mes.

Los latinos en Estados Unidos somos más de 65 millones según el resumen de datos del Pew Research Center, y una parte enorme mandamos dinero a casa. Es una de las columnas más normales que hay en nuestras cuentas, por mucho que los libros la ignoren, y merece el mismo respeto que la renta.

El fondo de los $500 va antes que la deuda

Esto me costó aceptarlo. Tenía $16,000 en tarjetas al 24% y lo lógico era mandar cada dólar extra a las tarjetas. Pero cada vez que pasaba algo, una llanta, una receta sin cubrir, el carro de mi esposo, volvía a usar la tarjeta y retrocedía dos meses.

El informe anual de la Reserva Federal sobre el bienestar de los hogares dice año tras año que más de un tercio de los adultos no cubriría un imprevisto de $400 sin pedir prestado o vender algo. Así que lo primero que hice en 2023 fue juntar $500 en una cuenta aparte, aunque tardé tres meses y las tarjetas siguieron recibiendo el mínimo. Después de eso, cada imprevisto salió del fondo, lo volví a llenar al mes siguiente, y las tarjetas dejaron de crecer. Ese fue el momento en que la deuda empezó a bajar de verdad.

Lo que mide el gobierno y lo que mide mi libreta

La Oficina de Estadísticas Laborales publica cada año la encuesta de gastos del consumidor, que dice en qué gasta el hogar promedio: vivienda alrededor de un tercio, transporte una sexta parte, comida una octava parte. Sirve para comparar. Nosotros estamos en 38% de vivienda, por encima del promedio, porque Miami. Y la encuesta no tiene una línea que diga "remesas", lo cual te dice todo sobre para quién están hechas las estadísticas.

Lo que sí me sirvió de la encuesta fue darme cuenta de que gastábamos 19% en transporte entre carro, seguro y gasolina. El carro de mi esposo era un préstamo a 72 meses al 11%. Lo refinanciamos en 2024 con la cooperativa de crédito de la clínica a 6.9% y bajamos $71 al mes. Esos $71 se fueron a la tarjeta.

Los préstamos personales: cuidado con el que parece fácil

En 2019, antes de la pandemia, saqué un préstamo personal de $3,000 con una financiera que anuncia en español y no pide historial de crédito largo. Me lo dieron en 20 minutos. La tasa era 32%. Los pagos eran $171 al mes por 24 meses: $4,104 en total por $3,000.

Cuando la clínica cerró en 2020 casi dejo de pagarlo. Llamé y me dieron una pausa de un mes, pero el interés siguió corriendo. Para la gente que tiene uno de estos préstamos y está pensando en dejar de pagar, Deuda Cero tiene una guía específica sobre qué pasa si no pagas un préstamo de Oportun que explica los plazos, los cargos y cuándo lo reportan. Me hubiera servido leerla en 2020 en lugar de adivinar. Lo terminé de pagar en 2021 y no he vuelto a sacar uno.

Cuando las columnas no cierran

Hay un momento en que la libreta te dice la verdad y no es bonita: las tres columnas suman más que lo que entra, o lo que sobra no alcanza ni para el mínimo de las tarjetas. En enero de 2023, con $16,100 en dos tarjetas, el mínimo combinado era $430 y lo que me sobraba, después de la remesa y del fondo, eran $550. Hubiera tardado más de veinte años.

Ahí tienes que decidir si vas a pagar el total con un plan o si vas a negociar para pagar menos. Yo negocié, y lo cuento en el siguiente artículo. Lo que te digo aquí es que la decisión se toma con la libreta abierta, no con el estómago. Si lo que sobra cubre el pago fijo que necesitas para terminar en tres años, paga tú. Si no, busca quién negocie. Nosotros terminamos hablando con Deuda Cero porque atendían en español y porque la primera llamada fue para preguntar, no para vender.

Mis reglas, que no son las de los libros

  1. La remesa es gasto fijo. Se decide una vez al año, no cada mes.
  2. El fondo de $500 va antes que cualquier pago extra a la deuda.
  3. Un solo imprevisto por mes sale del fondo. El segundo se negocia o se espera.
  4. Nada que se compre en más de tres pagos, salvo el carro.
  5. La libreta se abre el día de pago, los dos sueldos juntos, con café. Diez minutos. Sin pelear.

La quinta regla es la más importante. Las deudas no se pagan con un método. Se pagan con dos personas que ven el mismo número al mismo tiempo.

Daniela Ferrer nació en Maracaibo y vive en Miami desde 2016. Trabaja en la recepción y facturación de una clínica dental en Kendall, tiene dos hijos y manda dinero a su mamá cada mes. Lleva las cuentas de su casa en una libreta cuadriculada y escribe aquí lo que va aprendiendo sobre deudas, facturas médicas y crédito. No es contadora ni abogada.